Nacimos para ser felices

La mayoría de nuestros sufrimientos psíquicos provienen de nuestros pensamientos, creencias, las cuales se han conformado debido a condicionamientos ya sea de la familia de origen, escuela, sociedad y/o contexto social. Lo antedicho exime a las personas con patologías como; depresión endógena, psicosis u otras, las cuales se insertan en la nosología psiquiátrica.

Nosotros creamos, construimos nuestra realidad de acuerdo a las percepciones, pensamientos y experiencias vividas.

Si de niños nos han dicho que somos malos en matemáticas u otras materias, hemos sufrido burlas, maltratos, o nos han desvalorizado de alguna manera, adjetivándonos de forma negativa y peyorativa, ellos quedarán inscriptos en nuestra memoria. Dicho de otra manera esos mensajes se van a reflejar en nuestra vida cotidiana.

Si mi pensamiento me dice que no soy buena en matemáticas, seguramente contaré con los dedos por miedo a equivocarme y quizás nunca intente re significar dicho mandato pues lo he tomado como verdad absoluta.

Otros pensamientos nefastos y negativos que aparecen como profecías son entre muchos otros, los siguientes, “nadie me va a querer”, “no sirvo para nada”, “no voy a poder”, “tengo mala suerte”, “no me merezco algo mejor”, “nunca tendré dinero”…. Dichas creencias negativas y limitantes, crean la emoción del miedo. Ese miedo se instala en la mente y luego se transforma en emoción, dichos miedos son meramente ideas creadas por nosotros mismos debido a condicionamientos pasados.

Los miedos provenientes de situaciones traumáticas, en las cuales está o estuvo en riesgo nuestra propia vida y/o la de otros también influyen en nuestra vida, sobre todo si no han resueltas adecuadamente. Estos miedos se diferencian de los creados en nuestra mente como consecuencia de condicionamientos pasados.

¿Cuál es el secreto para estar libres de sufrimientos? Transgredir los condicionamientos pasados, resignificarlos, sacarles el poder, para así crear los propios, los que elijamos para nosotros mismos.

No olvidemos que nuestras nuevas experiencias modificarán la expresión de nuestros genes y ello cambiará nuestra manera de pensar.

Somos hacedores de nuestra propia vida, estemos conscientes de ello. Si no logramos ser lo que deseamos ser, es beneficioso contar con la ayuda de profesionales que nos muestren la manera de ser compasivos con nosotros mismos.