Filosofía

Millones de seres humanos habitamos en el planeta y cada uno de nosotros es único e irrepetible. Así como cada huella digital es única, nuestra forma de ser también lo es. Todos los cerebros humanos son iguales en su anatomía, sin embargo los circuitos que se activan varían entre las personas.

Existen tres pilares importantes que nos hacen ser quienes somos, por un lado la herencia genética, donde encontramos la influencia de los genes y la activación de los circuitos cerebrales según el código genético de cada uno de nosotros.

Otros de los pilares son las primeras experiencias de vida que de acuerdo a esas vivencias se activarán determinados circuitos cerebrales que son exclusivamente individuales.

Como último pilar incluimos las situaciones actuales que vamos atravesando cada uno de nosotros.

A través de mi formación en psicología y psiconeuroinmunoendocronología, pude comprobar que el cerebro y la mente están estrechamente entrelazados, ello implica que un pensamiento puede cambiar la química cerebral y a su vez la alteración química del cerebro puede cambiar un pensamiento o un estado de ánimo.

Al no estar familiarizados con nuestros pensamientos, no nos damos cuenta de ellos, no nos han enseñado a estar presentes y atentos. Nuestros pensamientos se nos escapan como el agua se escurre en nuestros dedos.

Un examen de nuestros pensamientos, nos hablará de nuestros deseos, de nuestros miedos, también nos llevará a enfrentarnos a nuestros problemas y además nos permitirá conocer hacia dónde nos dirigimos.

Si conocemos nuestros pensamientos, podemos alterar la clase de mensajes que nos enviamos a través de ellos a nuestro cuerpo y al mundo que nos rodea. Somos los creadores de nuestra propia experiencia.

Cada molécula de nuestro cuerpo se opone con fuerza a cualquier idea de limitación y lo hace de manera instintiva.

La realidad de cada persona depende de los cristales que usen para mirarla, cuando digo cristales, me refiero a las creencias, modelos, experiencias de vida, valores y deseos.

Cada uno de nosotros construimos nuestros propios cristales y de acuerdo a ellos pintamos nuestras vidas.

Sin embargo, no sólo depende de los cristales con que miramos nuestra realidad, sino que además de ellos, hay un correlato directo con la biología de nuestro cuerpo que la mayoría de las personas desconoce.

Durante el tratamiento psicoterapéutico que realizó, trato de transmitir la importancia de nuestros pensamientos y la influencia de ellos sobre los procesos químicos de nuestro cuerpo y cómo dichos procesos químicos determinan nuestros pensamientos.